¿Eres consciente del tipo de personas de las que te rodeas?

¿Eres consciente del tipo de personas de las que te rodeas?

Me encanta que me escribáis correos contándome cosas. No porque sea experto en nada, sino porque me llena ofreceros mi perspectiva como alguien que tenéis a mano.

Son mensajes privados, y no voy a compartirlos aquí. Sin embargo, sí me gustaría traer los temas que planteáis, por si pueden aportar a otros. En este caso le dije a la persona que escribiría un artículo a modo de respuesta ampliada, y aquí estamos.

En este correo, me consultaba lo siguiente una chica joven en la veintena: le cuesta estar sola, pero para no estarlo recurre a malas compañías. Se ha rodeado de personas que no le aportan. Que tiran de ella… hacia abajo. No sabe cómo escoger quiénes formarán parte de su vida en adelante, y quiénes no.

Una situación complicada. Lo sé porque yo mismo he vivido algo parecido.

¿Somos conscientes del tipo de personas de las que nos rodeamos?

Esa es, para mí, la clave en torno a la historia de esta chica: el ser conscientes de quiénes tenemos a nuestro alrededor. Serlo de verdad. Y actuar en consecuencia.

Hacer eso nos llevará directos a nuestros miedos. Uno muy habitual es el miedo a decir que no. A mandar al carajo a esa persona de la familia que nos maltrata. A aceptar que somos demasiado diferentes a un amigo. A reconocer que, a lo mejor, es hora de dejar atrás viejas ideas que ya no nos sirven. Y avanzar hacia un círculo personal diferente que no nos toca: lo elegimos.

Conviene asumir que la vida es un flujo constante de cambio. Por eso, es natural que en un momento de nuestro viaje conectásemos más con alguien, y luego menos. Siempre nos queda aferrarnos a los méritos pasados o las hipótesis del futuro, pero es preciso construir nuestras relaciones personales con materiales del presente.

Esta chica lo que tiene, en mi opinión, es un miedo terrible a aceptar que su vida ha cambiado. Y que es hora de dar el paso, abrirse al mundo, madurar y encontrar apoyos nuevos. Salir de su zona de confort y correr riesgos.

No sé si con veintipocos años esta chica tiene la madurez para exponerse a estar un poco más sola y menos con esas personas. Como le dije en mi respuesta, considero que a su debido tiempo tendrá que hacerlo, así que mejor cuanto antes. Toca pasar por eso… o sufrir la alternativa de vivir sin decidir ella quiénes forman parte de su círculo cercano.

Lo que aprendí de las personas

En mi breve pero intensa experiencia vital he vivido algunos momentos traumáticos y excepcionales, de los que saqué ideas que me parecen relevantes.

Gracias a ello, desarrollé la capacidad de ser más quirúrgico al separar la paja del trigo. De ser más selectivo e intencional con mi tiempo, atención y afecto. Os resumo por puntos estas reflexiones.

Tú eres quien establece quién eres y tu valía

No es tu familia. No son tus padres ni tus hermanos. No es tu pareja. No son tus amigos. No es tu pasado. De vuelta al presente, la persona que más sabe sobre ti eres tú. Por eso, también eres tú quien tiene la mayor capacidad de determinar tu valor, lo que puedes aportar.

Nadie en tu círculo debería impactar negativamente en este tema, que establece en gran medida tu capacidad de desarrollarte como ser humano. Solo tú tocas la planta que crece: el resto solo puede rodear tus manos para darte fuerza, como ilustra la imagen de este post.

Apuesta por quienes hacen, no por quienes dicen que van a hacer

No importa que la gente te prometa mil veces que se van a desvivir por ti, que van a cambiar, que hay mil motivos que justifican por qué pasan de todo o te han fallado, etc.

Si una persona no hace lo que dice, entonces te mueves en el pasado o el futuro hipotético del que hablaba antes. Hay que vivir en el presente. Si te paras a pensarlo, comprobarás que a la gente que te prioriza y quiere rara vez tienes que pedirle que se acuerden de ti. Les sale de dentro. Lo demuestran con lo que hacen, no con lo que dicen.

Cuida de quienes quieren lo mejor para ti

Rodearse de un círculo de gente que busca que te realices como individuo es, para mí, lo más importante a la hora de cribar y sentirte bien en tu entorno.

Encontrarás a quienes te apoyan de corazón para que seas tu mejor versión, pero respetando tu espacio. Es fundamental que cuides al máximo esas relaciones. Son oro puro.

Nadie tiene el puesto garantizado

Para estar en forma hay que entrenar con regularidad. Para gozar de una buena salud, cuidarse a diario. Para ganarse la vida, trabajar cada jornada. Las cosas que valen la pena suelen implicar esfuerzo constante.

Precisamente por eso, si alguien no se gana en el día a día estar en tu círculo cercano, creo que lo mejor es que se quede fuera de él. Como digo, da igual que sean tus padres o amigos de toda la vida. O te esfuerzas, o por ahora te quedas fuera de juego, por mucho que hayas demostrado en el pasado o puedas hacer en el futuro. Los sitios garantizados minan tu autoestima y dan un peligroso cheque en blanco a las personas.

Sal de las relaciones tóxicas

Si estar cerca de alguien te hace más mal que bien y genera malos sentimientos. Si te piden que seas de una forma porque les convienes más así. Si te tratan mal y contribuyen a que muestres tu peor versión, o muestran signos de no querer lo mejor para ti… diles adiós.

Hay personas que te dicen cómo vivir, pero no viven como dicen. Suele ser gente amargada con la existencia, que ven la vida de forma pesimista, rozando el nihilismo. Con ideas posmodernas, que no son sino excusas para estar enfadados con el universo. Aléjate de ellas y no dejes que tiren hacia abajo de ti.

Acepta que algunas personas serán lo peor

Lamentablemente, hay malas personas por ahí. Gente que se convierte en una sombra de lo que fueron. O que, directamente, tienen malas intenciones, te traicionan o decepcionan. O que no saben (o no quieren) vivir mejor.

Es importante que aceptes que la gente tóxica existe. Ni puedes ni debes salvar a todo el mundo. Ni has de hundirte porque se crucen en tu camino. Aceptar que son parte de la vida te hace fuerte; dejarlas fuera de tu círculo, todavía más.

Lo más importante es aprovechar la oportunidad

Siempre se dice lo de que tenemos una vida. Creo que las personas cambiamos tanto, que casi sería mejor afirmar que en una existencia vivimos cuatro o cinco historias de vida diferentes.

Sin embargo, sí me parece cierto que las oportunidades no siempre se repiten. Alguna vez será la última ocasión de cenar con tu pareja, abrazar a tu amigo o decirle a alguien que te importa lo mucho que aprecias que sea parte de tu vida. No te vayas a lo grande: ve a los pequeños gestos constantes, que es ahí donde está ese día a día tan poderoso del que hablo.

Para acertar con tu círculo de personas, es importantísimo aprovechar las oportunidades que surjan. Son ocasiones de reforzar ese espacio donde reina el amor y la confianza plena, el apoyo incondicional que te impulsa hacia crecer como persona con derecho a ser feliz.

Con todo, si cierras el círculo es inevitable cierta sensación de soledad. Por eso, aprovechar las oportunidades también significa acercarte a ese desconocido que es un crack y se cruza contigo en tu actividad favorita. Estar abierto a hacer nuevos amigos. Tomarte un café con tu compañero de trabajo del piso de arriba, o charlar de la vida con tu entrenador. Mandarme un mensaje a mí es un ejemplo de esta apertura. ¿Por qué no? Soy un tipo amigable, lo prometo 🙂

Para tener una autoestima y un núcleo social sanos, vas a tener que arriesgarte muchas veces. A que te rechacen, te hagan daño o sean malos contigo. Como todo, también se aprende. Al final, consigues crear  un selecto grupo de personas que te importan y te aportan. El vaso estará medio lleno si pones de tu parte, escoges y cuidas tu círculo con responsabilidad y valor.

Tu vida es una obra de teatro con diferentes funciones. En cada una de ellas conviene que siempre haya butacas para que se siente alguien más, pero no que ofrezcas asientos reservados. El único espacio garantizado es el escenario, que se reserva para la persona más relevante: tú. Nunca lo olvides, y un abrazo.

Comparte esto:

2 comentarios en “¿Eres consciente del tipo de personas de las que te rodeas?”

Deja un comentario