Mr. Contraintuitivo
reducir riesgo inversiones

Qué es el riesgo financiero y por qué es importante que aprendas a reducirlo

Ya sabéis que soy muy partidario de invertir.

Creo que controlar las finanzas personales es el primer paso para lograr la libertad. Podría decir libertad financiera, pero prefiero libertad a secas: sin dinero perdemos grandes oportunidades en la vida.

Tan fundamental me parece, que ya os hablé un poco sobre cómo diseñar un presupuesto personal. No obstante, hoy me gustaría ir un pasito más allá con mi blog de finanzas, y aportaros unas reflexiones sobre qué es el riesgo financiero, cómo funciona y qué se puede hacer para reducirlo.

¿Es realmente posible eliminar todo el riesgo?

No. Si alguien os dice que sí, miente.

Si quieres ser libre, vas a tener que arriesgarte e implicarte. Esto significa que puedes ganar, quedarte como estás… o perder. Incluso perderlo todo. La única certeza que existe es que, si no haces nada, avanzas hacia la mediocridad, la insatisfacción o la miseria financiera, con todos los dramas que ello conlleva. Eso sí es riesgo, y además bastante garantizado. Y es que, me temo, muchas veces eso no se ve, o nos sentimos falsamente a salvo.

Por ejemplo, si tienes una cuenta bancaria, estás expuesto al riesgo de perderlo todo. Si te fijas en el contrato que suscribes con tu entidad, comprobarás que tu cuenta tiene un rango de riesgo que va del 1 al 6 (usualmente 1). Si contratas fondos o planes de pensiones, la escala se amplía hasta un máximo de 7, siendo este el riesgo máximo que puedes asumir.

Parto de la base de que tienes un conocimiento básico de finanzas porque tienes una cuenta corriente, que es un producto financiero y, como tal, tiene riesgo. Muy bajo (1), pero lo tiene: el banco te está diciendo que no, que está garantizado hasta 100.000€ . Ya sabemos que los bancos, como los políticos, siempre dicen la verdad. El riesgo cero no existe, porque no podemos prever todos los escenarios. Así que esa garantía me parece muy relativa.

Y es que, de vuelta al mundo real, habría que ver si la gente recupera la pasta en caso de que una entidad como el Santander o BBVA quebrase, o hubiese un caos financiero gordo: estarías en manos del gobierno y de los bancos. En mi opinión, en una escala de 1 a 7, eso implica un riesgo de 12, y una dependencia de 100. Pero esa es una historia para otra entrada.

Lo que quiero aportar sobre lo básico son estas tres ideas fundamentales sobre finanzas y riesgo, que resumo a continuación y que tienen lógica consecutiva:

  1. Casi seguro tienes contratado un producto con riesgo. Si no lo sabías, deberías tener cuidado: tu desconocimiento de lo que estás firmando podría meterte en líos. Mi consejo es que trates de formarte e informarte sobre el tema. Te dejo un enlace con el indicador de riesgo financiero explicado, por si te sirve como punto de partida. En realidad, el mero hecho de vivir implica riesgo financiero: si no haces nada para protegerte, si no tomas la iniciativa con responsabilidad, pinta mal. Formarse es el primer paso.
  2. Cuando te formes, entenderás más sobre el riesgo, y tendrás miedo: a invertir, a comprar una casa, a casarte… existen tantos miedos como puedas imaginar. No tiene sentido dejar de gestionar tu vida por temor a perder. Porque, al igual que no existe el riesgo cero, tampoco existe la seguridad plena. Mañana podrías verte de forma inesperada en una situación terrible y quedarte en la más absoluta miseria. Es imposible controlar todos los factores, pero sí se pueden tomar medidas para reducir el peligro. Y eso nos lleva a lo que podemos hacer.
  3. Podemos contribuir a controlar los riesgos. Mitigarlos a través de decisiones inteligentes desde el punto de vista global. Con el dinero, por ejemplo, tenemos la capacidad de: tener un presupuesto personal, invertir en productos que entendemos, asesorarnos o diversificar. Pero no todo son inversiones: ayuda a reducir el riesgo financiero tener un seguro de vida o incapacidad permanente, vivir por debajo de nuestros medios, ahorrar, estudiar o tener una familia estructurada.

Controlar el riesgo va más allá de la decisión de invertir

Por si todavía no os he convencido del todo, o alguien cree que esto son chorradas, os voy a dejar algunos datos.

Me parecen contundentes, y van muy a contracorriente del discurso socialmente aceptado, porque implican defender una posición más responsable tradicional ante la vida: estudiar, cuidar de la familia, tomar decisiones con perspectiva de tiempo y responsabilidad, etc. Unas ideas un tanto impopulares, creo, porque implican sacrificio y sus resultados no se ven sino a largo plazo. Así que, por si os interesa, añado:

  • ¿Estudiar no garantiza nada? Tomemos como ejemplo un estudio del 2017 del Departamento de Educación del Reino Unido, donde vemos claro lo de que si tienes formación superior, tendrás más trabajo y ganarás más dinero. Al menos, eso dice la estadística, claro que siempre hay excepciones.
  • ¿No quieres ahorrar ni invertir? Ya hablé del negativo impacto que esto tendrá sobre tu existencia. Especialmente a largo plazo. Quien no ahorre ni invierta, lo tendrá muy complicado ya no para ser libre, sino para jubilarse. La otra opción es confiar y delegar, una vez más, en terceros, como el gobierno de dentro de treinta años.
  • ¿Casarse es una tradición obsoleta? Los estudios dicen que las parejas que conviven sin casarse suelen ganar menos, tener más deudas y menos dinero para la jubilación. Quien se casa, justo al revés.
  • ¿No te va lo de los seguros de accidentes o de vida? Ten en cuenta que hay abundantes estudios sobre que, ante un problema incapacitante de salud o un largo declive antes del final de tu existencia, serás más miserable. Tú y, claro, tu familia o quien se tenga que hacer cargo de ti. ¿Tienes hijos? Entonces no tener seguro es doblemente grave, porque los puedes dejar ante una doble desgracia (a ellos o a quien dependa de ti) si algo te deja tullido o te mueres.

Los datos son duros y desengañadores, pero también claros.

Que insisto, no quiero deciros cómo tenéis que vivir vuestra vida: quien quiera que estudie, se case, ahorre, invierta, tenga un seguro… o todo lo contrario, o solo haga lo que crea conveniente.  Para mí lo esencial es que la gente tome la decisión con conocimiento de causa. Porque luego vienen las quejas de que el sistema no nos protegió, de que la vida no es justa, de que las desgracias siempre nos pasan a nosotros y son inevitables… y creo que eso no es del todo cierto, ¡ni deseable! Hay mucho que podemos hacer. Otra cosa es que queramos hacerlo, porque supone un enorme esfuerzo, y encima durante toda la vida.

Así que veo los datos como algo muy útil, porque este tipo de decisiones nos ayudan a controlar el riesgo financiero. A tomar la iniciativa. A responsabilizarnos de verdad.

Las 4 murallas contra el riesgo financiero

Si imaginamos nuestra vida como algo que queramos proteger, habremos de establecer un perímetro de seguridad. Porque, como el riesgo financiero no solo se combate con las inversiones, me gustaría proponeros cuatro murallas, cuatro líneas de defensa principales.

Para mí, son las que más ayudarán a cualquiera a conseguir la libertad y seguridad no solo para sí mismo, sino también para quienes forman parte de su vida. Una visión global que pasa por aceptar que, para gestionar el riesgo, hay que ver las cosas con la mirada en la estadística y el largo plazo. Es lo más parecido a una garantía que podemos construir. Esas murallas son: 

  1. Muralla de la formación: si contamos con educación, estaremos menos expuestos ante riesgos como el paro, los bajos salarios o, el peor de todos, la ignorancia y el embrutecimiento. Cuanto más sofisticada y constante sea la formación, mejor. Esta muralla crece alrededor de nuestra vida y, por eso, nunca ha de dejar de expandirse.
  2. Muralla de la sociabilidad: la psicología nos dice que la sociabilidad es la capacidad de una persona para vivir en sociedad y agradar a los demás al relacionarnos. Con ella construimos amistades, familias, redes laborales, etc. Esta cualidad es clave para ser parte del grupo, aportar y beneficiarnos de su poder, orden y seguridad, algo propio de la condición humana. Esta muralla nos permite afianzar nuevas conquistas, y es la que más nos protege ante las adversidades que, con toda certeza, sucederán en algún momento de nuestra existencia.
  3. Muralla de las finanzas: esta se construye a base de tener un presupuesto mensual, ahorrar para la jubilación e invertir teniendo en cuenta las diferencias entre activo y pasivo. Elevar este muro supone establecer un primer cinturón alrededor de los anteriores, porque garantiza nuestra formación, nos hace llegar más lejos, nos protege ante los problemas que han de acontecer. Lo mejor de ella es que, con esfuerzo, se convierte en un legado para nuestros seres queridos y para el grupo al que pertenecemos: la sociedad. Nos hace independientes y, por lo tanto, libres.
  4. Muralla de la previsión: es muy probable que enfermemos en algún momento de la vida y que, en el curso de la misma, lo hagamos de forma grave, con el declive natural que es envejecer. Incluso si nos libramos de eso, tenemos la certeza de que vamos a morir. Garantizado. Si la estadística es tan apabullante, ¿por qué no prepararse para ello? Construir esta muralla es aceptar nuestra mortalidad, y defendernos un poco en caso de sufrir un revés importante o incluso desaparecer. Significa cerciorarnos de que, pase lo que pase, aquellos que dependen de nosotros están a salvo, de sacrificarnos para garantizar algo más su libertad. Esta es la única muralla que se destruye cuando la de las finanzas es tan fuerte que ya no necesitamos seguros de vida o accidentes, porque nuestros capital es suficiente para asegurarnos a nosotros mismos y a aquellos cuyo destino está bajo el amparo del nuestro.

Espero que estas líneas os hayan aportado algo de visión para tomar decisiones que sirvan para reducir el riesgo en vuestras vidas. Para haceros libres pero, sobre todo, un poco más conscientes, en caso de que no supieseis de alguno de los conceptos que he abordado.

El paso siguiente no ha de ser la parálisis o el conformismo, sino la acción. Porque, sin ella, leer esto no vale de nada. No lo dejes ir, la estadística juega en tu contra: asegura tu libertad y la de los tuyos construyendo tus murallas con sillares de compromiso y responsabilidad. Ese es el camino para reducir el riesgo, y no la farsa de confiar tu bienestar a la bondad ajena o a factores en los que no puedes influir ni controlar.

Te deseo que tus cuatro murallas sean altas, maravillosas e inexpugnables. Que logres que, cuando ya no estés, otros puedan admirarse de tu legado y sentirse orgullosos de él. Si estas líneas han contribuido a eso, ya me doy por más que satisfecho.

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Mr. Contraintuitivo

Me llamo Jesús, y soy estudiante de psicología clínica. Me apasiona todo lo que tenga que ver con el desarrollo integral de personas como tú.

Aspiro a convertirme en un profesional capaz de ayudar a los demás en su crecimiento, generando un impacto profundo y positivo en sus vidas.

Precisamente por eso escribo este blog. Espero que te resulte útil lo que encuentres en él, y te agradezco que dediques tu tiempo a leerme.

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