Mr. Contraintuitivo
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Mi estrategia de inversión ante la crisis financiera en 2019

No me gusta mucho cuando los gurús financieros se ponen en plan «llega el Apocalipsis financiero, ¡arrepentíos!». Lo he comentado con anterioridad en mi blog de finanzas. Y es que no tiene sentido hacer eso, a no ser que solo busquemos el clic del lector a toda costa.

Como no es mi caso, lo primero que quiero decir en este post es que no pretendo sembrar temor ni nada parecido ante una posible crisis financiera en 2019. 

Sí me gustaría comentar algunas cosas al respecto que he descubierto en este mes y medio de 2019. Fruto también de un tiempo leyendo a otros inversores y economistas que saben más yo. Por si a algún pequeño inversor que está en las mismas circunstancias que yo le sirve de ayuda.

¿Crisis financiera en 2019? Surfeando la ola

Conviene aclarar que no es lo mismo una crisis en bolsa que una crisis financiera. El mercado bursátil es caprichoso, va y viene, pero las economías de los países no funcionan de forma tan ágil. Son pacientes que tardan más en recuperarse cuando enferman.

Lo que no tengo claro es si nos dirigimos hacia una recesión o una crisis financiera con todas las de la ley. Es posible que solo sea un bache, y sigamos viento en popa. En todo caso, opino que viendo el panorama conviene prepararse, para evitar un fiasco en nuestras inversiones.

Hay gente a la que respeto muchísimo, como Dave Ramsey o el recientemente fallecido John C. Bogle, que son más del «compra y no vendas». ¿El mercado sube? Compra y no vendas. ¿Baja? Compra y no vendas. ¿La economía en crisis? Compra y no vendas. Y así siempre.

Ese punto de vista me parece válido, sobre todo para las personas que no quieren romperse la cabeza. Entiendo que muchas veces es el consejo que se da (yo incluido), porque nos cuesta mogollón preocuparnos del dinero. Al ciudadano medio, al que no sabe qué es una acción ni le interesa, no le vas a proponer que maneje sus activos de forma defensiva ante una hipotética crisis. Por eso creo que el «compra y no vendas» es una estrategia no solo válida, sino realista y razonable para muchísima gente. Es el caballo ganador de la máxima prudencia.

Sin embargo, conforme se alcanza cierta formación financiera, se puede acceder a estrategias un poco más sofisticadas, que conviene aplicar mientras se es joven, porque luego es tarde. Si el «compra y no vendas» equivale a bucear cuando viene la ola de la crisis, el «aprovecha la crisis» sería el equivalente a surfearla. No, no es complicado. Solo hay que prepararse con tiempo.

Ojo, que esto es lo que yo creo. Puedo equivocarme, claro. Cada cual que haga lo que considere, pero os comparto mi forma de verlo, que para eso esto es un blog personal ante todo.

¿Por qué creo que viene una crisis financiera en 2019?

Estados Unidos es un país que me encanta. Sin embargo, siempre están metidos en todos los marrones financieros. Qué manía tienen estos capitalistas.

En este caso, su poderosísima economía, motor del capitalismo global, corre serios riesgos que me hacen pensar en una posible recesión crisis financiera en 2019 que, como la de 2008, se podría contagiar rapidísimo entre países. En concreto, los hechos que más me preocupan son:

  • Deuda estudiantil, pero deuda al fin y al cabo: no aprendimos la lección de que endeudarse es peligroso. En USA existe un volumen de deuda en el colectivo de estudiantes que es absolutamente monstruoso. La información al respecto indica que no, no está yendo a menos. Es una amenaza importantísima para la banca que, mal que nos pese, soporta el flujo de dinero de la nación. Sabemos que los bancos se intoxican por un exceso de deuda, imaginad si esto le pasa a la Reserva Federal. ¿A quién creéis que se le debe gran parte del dinero de esos préstamos a estudiantes? Al Estado, legado de medidas socialistas cortoplacistas. El 20% de esos préstamos ya no se pagan, y en 2023 se cree que no se pagará ni el 40% de ellos. ¿Y quién prestó la pasta al sistema? La banca: no solo señores gordos que se ríen desde la poltrona, como nos cuentan a veces; también el Estado, que es la gente corriente y moliente, a través de su voto o beneplácito tácito hacia esas políticas pseudosociales. Todo el mundo endeudado hasta las cejas… otra vez. Que a nadie le sorprenda que la burbuja vuelva a estallar en la cara de todos. Pinta mal el tema de la deuda.
  • Los chinos no paran de expandirse… mal: nuestros queridos amigos asiáticos se multiplican a una velocidad de vértigo, y los datos dicen que están pasándose de largo con la inversión en infraestructuras en su país pseudocomunista. La población crece y la economía con ella, hasta dedicar un 30% de la inversión estatal a infraestructuras. ¿El problema? Que ahora tenemos ciudades fantasma como legado. Crecen con la inyección de pasta del gobierno, tienen su boom y, cuando se cierra el grifo, se quedan desiertas. Ese modelo de crecimiento no es sostenible, porque los Estados nunca pueden ser la principal empresa de un país. Así que, como resultado, la deuda en China también crece, la población se concentra en cuatro sitios donde no hay trabajo para todo el mundo y… su economía está en recesión. ¿Y cómo solucionan la papeleta nuestros queridos pseudocomunistas? Echando la culpa a todo el mundo, menos a sí mismos. Así, se pelean con USA y con el capitalismo en general, imponiendo aranceles a medio planeta para maquillar las cuentas. Una huída hacia adelante que durará poco; además, no se cortan nada, y dicen tan panchos que el socialismo puede llevar al mundo occidental a una crisis nunca vista. Aunque lo digan con otra idea, no les falta razón. Pinta mal el tema de los chinos.
  • Una economía del populismo, ignorante y peligrosa: la generación millennial y siguientes estamos convencidos de que sabemos de todo y odiamos a muerte el capitalismo, el dinero y a los ricos. Una pena, porque al final ese tiro sale por la culata. Empezamos a cobrar un peso relevante en la sociedad porque somos un filón de votantes a partir de 2019, año en el que seremos más que la generación de los Baby Boomers. Los políticos, que en general son gente muy lista y formada (:D), empiezan a escorarse hacia ideas basadas en creencias millennials. Así que empezamos con propuestas de nula base en conocimiento de economía o datos, como dar pagas universales, aranceles al sector primario porque comer animales es malo para el planeta la carne roja es mala (y los productos de origen animal en general, también). Tomamos medidas maravillosas, como las de políticas feministas pro-multiculturalismo como Alexandria Ocasio-Cortez, que nos dice que el capitalismo = cambio climático y que la desigualdad es el origen de todos los males económicos, con propuestas de un comunismo socialismo radical totalmente peregrinas, como prohibir vuelos comerciales y coches, gravar la gasolina o tasar a los ricos para dar a los pobres. Y, como no, ¡sale elegida por los millennials! En definitiva, y a nivel global, están triunfando los políticos populistas, muy de eslogan, que toman decisiones impositivas y económicas con consecuencias reales, y no de eslogan. No, no es culpa de Trump ni de otros políticos a los que los millennials despreciamos, como veremos a continuación. La culpa es de quienes, sin haber abierto un libro de economía en su vida, votan a políticos posturas que tampoco han abierto un libro de economía en su vida. Así, los impuestos y demás locuras lesionan al sector primario, al sistema financiero y económico global. A todos. Pinta mal el tema de los millennials y la sabiduría de postureo.
  • Un mercado bursátil loco y auge de los tipos de interés: a pesar de los esfuerzos que, de forma paradójica, vienen precisamente del denostado Trump, los tipos de interés no dejan de subir. El tipo es un águila: no quiere que la fiesta se detenga durante su mandato y ve, como empresario, lo que se está cociendo. ¿Y cómo afecta esto a la economía? Si los tipos de interés aumentan, lo hacen porque se supone que la economía va bien. Pero no va tan bien. La realidad es que el crecimiento no es el esperado, la inflación no deja de aumentar, con lo que la bolsa registra pérdidas millonarias para las empresas que mueven dicha economía y generan crecimiento. Por otra parte, las deudas ven incrementados sus intereses, lo que aprieta más las tuercas a quienes están empufados (por ejemplo la Reserva Federal, banca… y personas normales que deben dinero, como los estudiantes, los hipotecados o la mayoría de estadounidenses). Si llega la hora de reclamar lo debido y se corta el crédito, allá vamos a una crisis más fuerte que la de 2008, porque hoy en día se debe más. Pinta mal este mercado loco y la subida de tipos de interés.
  • La acumulación de capital y lo que hacen los grandes inversores: si tomamos como referencia a las grandes empresas como Apple, Facebook o Amazon, veremos que la mayoría está acumulando más dinero en efectivo que nunca antes en su historia (con la premisa de comprar a todo meter en un hipotético crash). Lo mismo nos recomiendan gente como Ray Dalio, Warren Buffet o su colega Munger: no están comprando acciones, y van más fuertes que nunca en cash, dinero contante y sonante; y son tan majos como para avisar de ello, para que luego la gente diga. Además, los principales bancos del mundo están comprando oro, un valor considerado defensivo ante el Apocalipsis financiero. Una vez más, compran más que nunca antes, para mí un indicador clarísimo de que tienen miedo, como cualquier inversor ante este panorama nada halagüeño que hay que ver con mirada global.

Volviendo al planeta Tierra, al territorio de los pequeños inversores con un capital mínimo que gestionar, cabe preguntarse qué podemos hacer ante esto.

Lo digo porque, si vemos el tiburón que describo, podemos apostar por hacer algo, o ser felices en nuestra ignorancia, flotando en el mar. El hecho es que solo una de las actitudes nos va a salvar o, mejor dicho, proteger un poco. Si la crisis financiera en 2019 se produce, nos afectará a todos. Pero, sobre todo, a quienes hayan apostado por el inmovilismo. Se puede ser feliz en la ignorancia, pero si el tiburón te devora no estarás tan contento.

¿Qué puedo hacer como inversor ante la crisis financiera en 2019? Mi hoja de ruta

Lo primero y más importante es decidir si prefieres la actitud tipo Dave Ramsey de «compra y no vendas». Si no te va lo de surfear la ola y estás feliz y tranquilo así, olé tú. Haces bien en seguir con tu estrategia de invertir de forma lenta pero segura, con constancia.

Después de todo, me parece una fórmula muy aceptable y válida. Estoy convencido de que, por mucha crisis financiera en 2019 que haya, en diez años estamos recuperados y mejor que ahora. Esa es la dinámica del capitalismo. Creo sinceramente en ella.

Sin embargo, si quieres comprar cuando se extienda el pánico, deberías detener tus inversiones. Todas. Y empezar a acumular dinero para comprar cuando se produzca el inevitable colapso, que conducirá a las rebajas de empresas muy valiosas. Hemos visto conatos de ello con Apple, Google, Amazon, Microsoft y un larguísimo etcétera. El mercado podría caer en cualquier momento. No, no lo digo en plan alarmista. Ojalá no pase… pero me temo que está a puntito de suceder.

La economía, como se aprende en cualquier libro de finanzas, es cíclica. No puede ir a mejor siempre, porque es necesario que se produzcan correcciones. Creíamos que valía X, pero vale Y, así que el precio cae. Y con esa dosis de realidad, seguimos nuestro camino.

Esa idea viene del llamado contratarian investing, que no es sino ahorrar cuando la economía va bien, y comprar a tope cuando la economía, herida, se desangra. La inversión contraintuitiva. Comprar barato, vender caro. Parece fácil, ¿verdad? No tanto. Por experiencia, siempre digo a mis conocidos que no es tan sencillo tener el valor de inyectar un dineral en inversiones cuando solo escuchas «crisis», «caída», «crash«, «recesión» y similares en todas partes. Por eso solo algunos son capaces de surfear la ola.

¿Qué voy a hacer yo? Por una parte, animaros a ahorrar y al menos tener en cuenta lo que digo. Igual la economía no implosiona en 2019, ni en 2020 ni 2021. Pero nunca está de más la prudencia y leer este tipo de artículos, aunque sea por contrastar. A partir de ahí, cada cual que tome sus decisiones. Mi estrategia para evitar la crisis financiera en 2019 es la siguiente:

  1. Mantener: todas mis acciones en las empresas, fondos y activos que poseo.
  2. Ahorrar: todo lo posible hasta que se produzca una recesión en Estados Unidos y China. Cuando eso suceda, me aseguraré de tener líquido todo el capital ahorrado; es decir, tenerlo accesible para invertirlo ya, en cualquier momento.
  3. Comprar: cuando las empresas, fondos y activos que poseo se deprecien. No buscar cosas nuevas: invertir en aquellas empresas, fondos y activos que conozco, y que sé que valen más que el precio que estaré pagando por ellos. ¿Por qué? Porque, como digo, los conozco. Los he estudiado. Hay que hacer los deberes ahora, y no en plena crisis, ya que entonces juzgar se vuelve mucho más complicado. Al fin y al cabo, los hombres somos seres pasionales.
  4. Vender: no vendo. Soy así de avariciosillo. No vendo lo que tengo porque son empresas, fondos y activos geniales, de los que no quiero deshacerme, porque creo en ellos. No vendo, caiga quien caiga, por mucho miedo que tenga. No vendo aunque el mercado esté disparado o hundido. No vendo, nunca. Por lo menos hasta dentro de diez años, tal y como marca mi hoja de ruta. Me aferraré a ella cuando me tienten los cantos de sirena, como Ulises.
  • Bonus: si tuviese un capital líquido que me pusiera muy nervioso, además de lo anterior, invertiría el 5% del mismo en oro. Lingotes de 1 kilo, guardaditos en un lugar seguro. Me refiero a mucho dinero, no a cien mil euros. Sé que suena a barbaridad (yo tampoco tengo cien mil euros)… pero a lo mejor algún rico recala aquí y tiene curiosidad.

Espero que este artículo os aporte ideas valiosas para gestionar vuestras inversiones ante una posible crisis financiera en 2019. Si todavía no estáis en el ajo, ya os he hablado de por qué es importante invertir.

Termino diciendo que, por el bien de todos, espero equivocarme con mi pronóstico. A lo mejor mi inmovilismo me pasa factura, y este año mi dinero no crece tanto. Es que soy de ir a lo seguro, porque soy un avariciosillo, lo confieso.

Sin embargo, a la luz de los datos que expongo, prefiero poner mis barbas a remojar. ¡Suerte con vuestra decisión! Y, como siempre, un fuerte abrazo.

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Mr. Contraintuitivo

Me llamo Jesús, y soy estudiante de psicología clínica. Me apasiona todo lo que tenga que ver con el desarrollo integral de personas como tú.

Aspiro a convertirme en un profesional capaz de ayudar a los demás en su crecimiento, generando un impacto profundo y positivo en sus vidas.

Precisamente por eso escribo este blog. Espero que te resulte útil lo que encuentres en él, y te agradezco que dediques tu tiempo a leerme.

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