Mr. Contraintuitivo
cómo elegir acciones de bolsa

Invertir en bolsa: ¿cómo elegir acciones? Una guía personal

A menudo hablo con personas que quieren invertir en bolsa y saber cómo elegir acciones. Pero que no tienen ni idea de por dónde empezar.

Tras unos cuantos años como pequeño inversor, lo cierto es que lo entiendo. El mundo de la economía es complejo y, además, competimos con gente muy experimentada.

Uno piensa en meter ahí los ahorros que con tanto esfuerzo ha logrado… y le da miedo perderlo todo. ¿Te sientes identificado con esto? Pues entonces mi blog de finanzas de hoy te interesa.

He decidido redactar mi guía para invertir en bolsa y saber cómo elegir acciones. No soy un gurú ni un tío millonario: soy una persona normal interesada por el tema. Mi objetivo es echarte una mano y compartir mi experiencia. A ver si así te ayudo a mejorar tus circunstancias, que es lo que más me gusta hacer.

¿Qué son las acciones de bolsa? Mejor empecemos por el principio: ¿ya sabes por qué invertir?

Antes de empezar a contarte cosas sobre cómo elegir acciones de bolsa, es importantísimo que tengas claro algunos conceptos fundamentales.

Desde mi punto de vista, sin ellos es imposible que tengas éxito en tus inversiones. Lo mismo aciertas a corto plazo. Pero, en el largo, creo que perderás dinero. Y eso que a largo plazo es más largo acertar incluso al azar… pero si tomas decisiones sin criterio, meterás la pata seguro.

Puedes evitarlo utilizando el test QMADI sobre finanzas personales, que es uno Que Me Acabo De Inventar, pero que para el caso nos sirve y, además, es gratis porque te lo regalo yo.

Consiste en que te hagas cinco preguntas y, si respondes «no» a alguna de ellas, te enlazo y recomiendo mi artículo correspondiente sobre el tema. Así tendrás las herramientas básicas para sacar todo el partido a esta guía sobre cómo invertir en acciones de bolsa. Las cuestiones son:

Ahora que tenemos unas nociones básicas sobre qué estamos haciendo, veamos el asunto de qué son las acciones. Intentaré hacerlo lo más claro y ameno posible, prometido.

¿Qué es una acción de bolsa?

Una acción en bolsa es un trocito de una empresa. Es una participación en ella, que te hace dueño de una parte de la misma. Si tienes muchas acciones, eres dueño de más porcentaje de esa compañía; si eres como yo, tendrás una minúscula parte de ella en forma de algunas participaciones (llamadas acciones).

Para que te hagas una idea, una empresa como UBER tiene 180.000.000 de acciones. De ellas, yo tengo 136 a día de hoy. ¿A que soy un inversor pequeñito? Si tuviese un 30% de las acciones totales, a lo mejor tendría un puesto en la empresa y cortaría el bacalao.

Como no es así, sencillamente participo en los resultados de la empresa. Porque las acciones traen consigo ventajas, como son:

  • En algunas empresas tienes derecho a votar en las juntas de accionistas que se convocan.
  • En otras, te pagan un dividendo, que es una parte del beneficio que genera la empresa.
  • Si tienes muchísimas acciones, sueles ser un accionista mayoritario, y entonces ya igual tienes hasta salario y responsabilidades en la empresa.

Sea cual sea el caso, lo esencial es que entiendas que cuando compras acciones pasas a tener una pequeña parte de la empresa en propiedad. Y aquí es donde el tema se pone interesante.

Intercambiando papeles en el mercado de valores

Como eres un inversor avezado, has ido comprando acciones de empresas muy buenas. Esas empresas han ido creciendo, y ahora eres dueño de unas participaciones en ellas por las que otros están dispuestos a pagar más dinero.

Antiguamente, las empresas te daban un papel que certificaba que eras dueño de la participación en la empresa. Tú podías venderle ese papelito a otros, que pasaban así a ser los dueños de las acciones.

Como eso se ha quedado obsoleto, hoy en día se hace a través de un intermediario, llamado broker, y que suele ser un banco, una aplicación o cosas del estilo. No puedes operar sin ellos en los mercados regulados, y siempre se llevan una comisión. Pero como tú no discutes por unos eurillos, olvidémonos ahora de eso.

El caso es que lo de la bolsa ya no se hace con papeles, sino que está todo informatizado, y das las órdenes de compra y venta desde la comodidad de tu móvil. Así, las acciones pasan rápido de unas manos a otras. Pueden hacerlo en varias situaciones:

  • Si suben de valor, se cotizan al alza, y la gente te paga más por que les vendas tu propiedad en esa empresa. Yo compré acciones de UBER a 26 dólares, pero hoy podría vender cada una por 38 y quedarme la diferencia como recompensa por haber sabido predecir que la empresa valía la pena.
  • Si pierden su valor, se cotizan a la baja, y entonces la gente te paga menos dinero. Eso quiere decir que pierdes pasta y te da algo de bajón. Estas cosas nos pasan a todos: lo importante es que la mayor parte de las veces no te ocurra esto.

Lo último que necesitas saber es que hay muchos mercados de valores. Es decir, que puedes comprar acciones en empresas españolas, americanas, japonesas, chinas y casi todo lo que se te ocurra. Pero has de recordar que:

  • Cada broker te ofrece ciertas acciones, y otras no. Cuantas más opciones te dé, mejor. Así tienes capacidad de elegir en un menú de empresas más amplio.
  • Las acciones internacionales, al menos en España, no tributan igual. Habla con un asesor fiscal de estas cosas antes de empezar a operar en cuentas en Panamá…
  • Cada mercado de valores está regulado de forma diferente. En España lo regula la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), en Estados Unidos la SEC, etc. Son el árbitro del lugar, que se asegura de que nadie haga trampas, de que se cumplan los horarios de compra y venta, de que las empresas rindan cuentas públicamente, etc.
  • ¿Y si soy muy listo y me voy a mercados sin regular? Pues en caso de que algo salga mal y te estafen o haya tramposos, será difícil que puedan ayudarte. Porque es un partido sin árbitro. No te recomiendo jugar con eso.

Estupendo. Ahora ya sabes qué son las acciones y cómo funciona la bolsa. Al menos en cuanto a lo básico. Vamos a pasar al capítulo siguiente, que sería cómo elegir acciones en bolsa.

¿Te has preguntado qué tipo de inversor eres?

Uno de los principios básicos para mí, y que te recomiendo si quieres saber cómo elegir acciones, es que decidas qué tipo de inversor quieres ser.

Existen estrategias de inversión muy diferentes. Para mí, ninguna de ellas es mejor que las demás: es una cuestión de que te preguntes qué perfil de inversor encaja más contigo. Desde mi punto de vista los estilos de inversión más potentes son los siguientes.

El inversor pasivo o de índices

Se trata de una persona que invierte en fondos que le ofrece su banco o un asesor financiero. Mete dinero cada cierto tiempo, y lo deja ahí, buscando al menos que no pierda valor. No va a ganar mucho dinero, pero tampoco quiere arriesgarse demasiado. Lo que venga de rentabilidad, bienvenido sea. Pero sin sustos.

Suele meter su dinero en índices soberanos, que vienen a ser fondos de inversión que replican la economía de un país. Por ejemplo, en economía americana a través de cualquier fondo basado en el índice S&P 500, con las 500 empresas americanas más potentes. Si estas suben su dinero sube, con una rentabilidad anual de en torno al 8 % ó 10 %.

Para mí, es un tipo de inversión perfectamente válido, sobre todo si eres una persona con más de cincuenta años y te vas a retirar pronto. También es una fantástica opción si no tienes tiempo ni ganas de romperte la cabeza con las finanzas personales. O si te daría algo al corazón en caso de que tus inversiones cayeran un 50 % en un día. Vas al largo plazo, y no lo tocas nunca. De ahí el nombre de pasivo.

Por cierto, un inversor pasivo puede llegar a ser millonario perfectamente. Lo demuestran libros como Everyday millionaires, en los que se retrata su estrategia: inviertes de forma lenta pero segura en productos de rentabilidad media, como esos fondos. Hazlo durante toda la vida, y las ganancias serán impresionantes.

El inversor de dividendos

En este caso, estamos ante un inversor que busca empresas que paguen dividendos. ¿De qué va eso? Los dividendos son una parte del beneficio social de una compañía. Es decir, una cantidad de dinero que destinan cada cierto tiempo a repartir las ganancias entre las personas que tienen acciones.

La inversión en dividendos está genial, porque te pagan tu dinero cada cierto tiempo. Si tienes una cartera de acciones suficientemente amplia (o portfolio, que es como se le llama a todo lo que tienes en bolsa), puedes cobrar una pasta gansa cada cierto tiempo.

En general, un dividendo aceptable se considera del 2 %, mientras que uno bueno puede escalar por encima del 6 %. Las empresas no están obligadas a pagar el dividendo, y pueden retirarlo en cualquier momento. Las hay que lo pagan cada mes, cada trimestre, semestralmente, etc.

Este tipo de inversor disfruta cobrando su dinero sin preocuparse mucho del precio de la empresa. Es decir, compra las acciones para tener ese dividendo, que usualmente es bastante seguro. ¿El problema? Si la acción pierde valor, por mucho dividendo que te paguen, estás perdiendo dinero.

Desde mi punto de vista, los dividendos son la guinda del pastel. Es decir, si una buena empresa que crece y se expande paga dividendos, fenomenal. Hay quien invierte así durante años para luego mudarse a un país donde el coste de vida sea barato. ¡Y a disfrutar de la jubilación! Es un modelo de inversión conservador, al estilo del inversor pasivo o de índices, cuyas ganancias se ven sobre todo en el largo plazo. Para mí, es un complemento excelente a cualquier cartera.

El inversor del growth y del value investing: por qué yo apuesto por un perfil combinado

Voy a hablaros del que considero mi perfil como inversor. Se trata de dos estrategias para inversores activos, en el sentido de que este tipo de inversor compra y vende acciones en diferentes empresas, y está pendiente de ellas. Como hemos visto antes, lo hace a través de su broker.

Se trata de un tipo de inversión más activa y que puede generar mayores ganancias y pérdidas. ¿Por qué? Porque en bolsa, mayor rentabilidad significa también mayor riesgo.

Desde mi punto de vista, este tipo de perfil de inversor es adecuado para personas con menos de 45 años, que tengan cierto capital disponible y que puedan invertir con frecuencia. Sobre todo, es para quienes tengan el estómago y la paciencia para tolerar los nervios de las subidas y bajadas del mercado, aprovechando así las oportunidades.

¿Por qué el límite de la edad? Porque creo que, a partir de los 45, es más adecuado reducir el riesgo en bolsa y avanzar hacia un modelo de inversión más pasivo. No tenemos la misma tolerancia al riesgo con 20 años que con 50. Aunque creamos que sí.

¿Qué diferencias y similitudes hay en este perfil de inversor?

Hay dos diferencias esenciales, pero muchos aspectos en común. Lo que los separa es que:

  • El growth investor se centra en buscar empresas que tienen un gran potencial de crecimiento. Las compra hoy con la visión clara de que en el futuro van a expandirse y desarrollarse, generando grandes beneficios. Es decir, las acciones hoy valen poco, pero en el futuro se revalorizarán. Va a por el largo plazo, retirándose cuando ha logrado sus ganancias objetivo. Eso sí, si por ejemplo obtiene una ganancia del 50 % en tres años, suele recuperar su inversión inicial, dejando esa ganancia en la empresa. Así, pasa a ser su propiedad, como un activo que seguirá creciendo y generando riqueza.
  • El value investor se basa en detectar qué empresas tienen un gran valor que no está representado en el precio actual en bolsa. Suele tratarse de empresas que atraviesan una época difícil, pero que a largo plazo triunfan. Es decir, las acciones hoy tienen un precio que no representa su valor real, y en el futuro se revalorizarán. Un value investor se centra en el medio plazo, vendiendo las acciones cuando considera que ha logrado su rentabilidad objetivo. No suele conservar su dinero en ellas, puesto que considera que ya ha exprimido esa oportunidad, y prefiere apostar más fuerte por otra empresa nueva que pueda crecer.

Si os fijáis, es posible combinar estos dos perfiles de inversor, e incluso los demás. Eso es exactamente lo que hago yo, y os lo explicaré con un ejemplo sencillo y real:

cómo elegir acciones UBER

En este gráfico veis las acciones de UBER. Se trata de una empresa que salió a bolsa por 42 dólares, y bajó mucho en los siguientes meses. Aquí:

  • Como caso de growth investing, tomé la decisión de invertir pensando en que sus acciones podrían valer cientos de dólares en el futuro (a cinco años vista). Esto se debe a un análisis de su modelo de negocio. Si llegase a $100 dólares, seguramente vendería una parte de mis acciones, dejando sólo las ganancias.
  • Como caso de value investing, compré a 26 dólares, en el momento en que más castigada vi la acción. ¡Fue todo un acierto! Esto se debe al análisis fundamental de la acción. Con las ganancias obtenidas al vender, invertiré en una nueva empresa que pueda crecer cuando considere que el recorrido de UBER está completo.

Gracias a ir comprando en las bajadas, acumulo más de un 70 % de rentabilidad en mi inversión de UBER… ¡a ver qué pasa en unos años!

Cuando pienso en cómo elegir acciones, siempre me gusta apostar por un poco de todo. Es decir, mi perfil como inversor se distribuye del siguiente modo:

  • Dedico un 15 % a fondos indexados y productos muy seguros. Ese dinero es mi propio plan de pensiones, que no voy a tocar hasta la jubilación. Como creo en el capitalismo y pienso que la economía va a seguir creciendo, espero entre un 8 % y un 10 % de rentabilidad al año en esos fondos, basados en economía americana (que es la que más me gusta).
  • Cuando los mercados están muy altos (como ahora), me gusta comprar acciones que me aporten dividendos. La economía tiene ciclos, y a veces las cosas van demasiado bien (llevamos 10 años sin dejar de crecer). Como no hay tantas buenas oportunidades para growth y value investment, es un buen momento para acumular empresas más seguras, que ni suben ni bajan mucho, pero dan buenos dividendos.
  • Lo que más me gusta es analizar empresas en busca de buenas oportunidades. En ese sentido, suelo destinar dinero cada mes a comprar algo y a ahorrar. Es decir: si hay alguna empresa que me interesa a buen precio, compro cada mes mientras está dentro del valor que creo que tiene. Para ello, es necesario tener esa reserva de ahorros, que te permite comprar en el momento adecuado.

¿Y no haces operaciones tipo day trading o con criptodivisas?

La verdad es que no me gusta nada el day trading, ni el trading en general. Este tipo de inversión se basa en comprar y vender en un corto plazo de tiempo, para maximizar las ganancias.

Se ha puesto muy de moda últimamente, y no dudo que habrá gente que gane dinero con ello. Sin embargo, no me parece un modelo recomendable. Así que ni lo aconsejo ni lo utilizo. Por ejemplo, yo tuve experiencias muy negativas por meterme en esos mundos de operaciones rápidas. Aprendí la lección de traicionar mis valores como inversor. Nunca más.

Cómo elegir acciones en bolsa: romper los prejuicios es el primer paso

Cuando hablamos sobre cómo elegir acciones en bolsa, es posible que se te haga un nudo en el estómago.

Mi experiencia es que la gente se pone muy nerviosa al hablar de inversiones. Suelen decirte que:

  • Es muy peligroso y vas a perderlo todo.
  • Se parece a meter dinero en apuestas o en el casino.
  • Requiere unos increíbles conocimientos.
  • No tienen tiempo ni paciencia para eso.

Con todo, yo veo estas respuestas como una suma de excusas e ignorancia. Mi respuesta siempre que escucho esos argumentos (respondo en orden) es:

  • No ha invertido en su vida. Generaliza y no conoce la economía, ni entiende hasta qué punto le afecta tomar malas decisiones financieras. No entiende que el mayor riesgo es, precisamente, dejar el dinero parado o ahorrar sin objetivos. Si lo entendiese, sería mejor gestionando sus bienes.
  • Desconoce que uno puede formarse, controlando y manejando el riesgo financiero. Uno no se vuelve el rey de la bolsa de la noche a la mañana, pero tampoco es tan difícil empezar.
  • Como no tiene una formación de base ni ha invertido, carece de las nociones básicas para evaluar su propia ignorancia. Se puede empezar a invertir sin dinero (por ejemplo, con simuladores de inversión que sirven para aprender).
  • Tiempo seguro que le queda, y cualquiera puede desarrollar la paciencia. Lo que no tiene son ganas o interés suficiente para gestionar sus bienes.

Digo todo esto sin acritud y generalizando. Creo que hay muchos prejuicios, que causan enormes perjuicios a las personas. Por eso, desde mi blog de psicología y finanzas personales intento ayudar a la gente a evitar problemas innecesarios.

Si eres de los que vas a trabajar todos los días, intentas ahorrar y te pasas la vida vendiendo tu tiempo a cambio de dinero… invertir es la única forma de salir de esa dinámica. Invertir sólo es el último paso de lo que yo denomino conocimientos sobre finanzas personales.

E insisto, no se trata de ser un genio. Yo no lo soy. Vengo de una familia humilde y tengo un trabajo normal. Pero un buen día decidí estudiar. Leer libros, formarme. Aprender con ganas e interés. Y no me va mal.

Las preguntas incómodas que te abrirán los ojos

Para que veas esto de una forma más clara, te voy a plantear las preguntas incómodas sobre finanzas.

Siempre se las hago a la gente que conozco y quiero, para intentar ayudarles a que vean por sí mismos por qué tienen que tomar las riendas de sus finanzas personales.

¿Qué es para ti el éxito financiero? ¿Por qué quieres invertir?

Otra de las cosas que me encuentro a menudo es que la gente quiere invertir para ganar dinero. Y, lo digo siempre, creo que el dinero es un magnífico medio, pero un terrible fin. ¡No sirve para nada ganarlo porque sí!

Si no tienes claro qué persigues al invertir, no deberías empezar a hacerlo. Porque aunque uno puede controlar el riesgo e invertir de forma conservadora, siempre habrá momentos de dificultad. También los habrá de bonanza, o en los que quieras hacer otras cosas (peores) con tu dinero, y entonces arruines lo que has construido hasta entonces. Recuerda: un inversor sin valores ni objetivos se hunde. Siempre.

Por eso, te animo a hacerte esta pregunta antes de seguir adelante. Si sabes cuáles son tus objetivos, si tienes unas razones más allá de la riqueza, entonces encontrarás en ellas una gran seguridad. Porque de ellas nace la fuerza para construir todo lo demás: formación, capacidad de aprendizaje, soportar la adversidad, etc.

Qué es más importante para ahorrar: ¿ganar más dinero o gestionar mejor el que ya tienes?

Si preguntas esto, suelen responderte que gestionar bien el dinero. ¡Genial! Estoy de acuerdo.

Sin embargo, si nos vamos a examinar de cerca sus finanzas personales, empezamos a ver que eso que dice no lo aplica. Por eso siempre andamos pidiendo ganar más dinero: a ver si metiendo más dinero en el saco se nota menos el agujero en el fondo. Ese agujero tiene un nombre: falta de sofisticación financiera. Si no sabes, lo pagas caro.

Y es que cuando no gestionas bien tu dinero, no serás libre. Tienes que trabajar durante toda la vida para ganarte el pan y, sobre todo, apenas tienes capacidad de maniobra. Como te pase algo a ti o a tu familia, buena suerte. Porque dependes al 100 % de la providencia. Por eso creo que tantas personas son, al fin y al cabo, vasallos del Estado. Porque dependen de su caridad para sobrevivir. Son otros quienes pagan el pato de asumir su parte de responsabilidad. De ahí el famoso «que paguen los ricos».

¿Cuántos libros sobre finanzas has leído en tu vida?

Esta pregunta encierra, en realidad, la idea sobre la formación en finanzas que puedas haber adquirido por tu cuenta.

No deja de sorprenderme que las personas que suelen dar consejos sobre finanzas no han leído ni un libro sobre el tema. Y es que, como sucede con casi todo, uno puede desarrollar sus habilidades como inversor y gestor de su patrimonio.

En ese sentido, tengo una lista de lecturas sobre finanzas a vuestra disposición. También hay en Internet vídeos, podcast, blogs… ¡un montón de cosas! Quien quiere formarse, puede hacerlo. Sin esa formación, sin esas ganas de aprender, es muy difícil obtener buenos resultados con las inversiones. No seas de esos que hablan sin saber sobre economía 🙂

Ahora que ya hemos superado los prejuicios sobre la bolsa y tienes claro qué necesitas, podemos seguir adelante. Para mí, como resumen un buen inversor debe:

  • Tener claros sus objetivos, motivaciones y valores al invertir.
  • Ser buen gestor del primer al último céntimo, sea de inversión o de su salario.
  • Empezar por formarse un poco, y no dejar nunca de aprender.

¿Cómo elegir acciones en bolsa una vez tengo lo anterior claro?

Ahora que ya tienes claros los conceptos anteriores, voy a pasar a explicarte de forma esencial algunos aspectos que debes tener en cuenta antes de ponerte a comprar acciones como un loco.

Para ello, voy a tomar como referencia una empresa cuyas acciones tengo y que me encanta, Iberdrola. Para investigar la acción, podemos utilizar Google; abres el buscador, escribes el nombre de la empresa + acciones/stocks (por ejemplo, iberdrola stocks), y te saldrá algo como esto:

Me gustaría que os fijéis ahora en esas cosas de abajo, que ponen cosas como: apertura, PER, capital bursátil, etc. De esta información podremos obtener ventaja para hacer un:

  • Análisis técnico de la acción: que se centra en hacer un pronóstico del comportamiento de la acción a base de observar sus patrones y datos pasados de evolución del precio.
  • Análisis fundamental de la accción: que gira en torno a la parte social, atendiendo a cosas como el contexto económico de la empresa, su nivel de deuda, gestores, etc.

Para poder hacer un análisis serio de una acción en bolsa, es imprescindible que entendamos qué significa lo que estamos viendo en esa información sobre la empresa que os comparto.

¿Qué significa PER, EPS, capital bursátil, etc.?

Llegados a este punto es posible que te estés agobiando con tanta historia. No te preocupes: no es necesario que te sepas de memoria todo esto. Pero sí que lo entiendas, para poder ponerte en contexto.

Como verás, para elegir acciones que crezcan, yo aplico otro sistema. Esto es, pues, conocimiento esencial. No obstante, opino que es preciso que lo tengas para que hablemos el mismo idioma.

Vamos a repasar los indicadores fundamentales que has de conocer si quieres saber cómo elegir acciones en bolsa. Para mí, los más útiles son:

  • Precio promedio de las últimas 52 semanas: aunque en el ejemplo no se ve, utilizando páginas como Yahoo Finance o similares puedes ver este dato gratis. Te va a dar una idea del precio en el que se ha movido la acción últimamente. En el ejemplo, para Iberdrola ha sido de entre 7,17€ y 10,74€. Es decir, estamos en la cresta de la ola y la acción está subiendo. Este indicador nos indica cómo evoluciona el precio de la acción.
  • Capitalización de mercado/bursátil: nos ofrece una idea de la dimensión económica de una empresa en un momento concreto. Para calcular esto, hemos de multiplicar el número total de acciones de la empresa por el precio actual de las mismas. Iberdrola, que es un mastodonte, tiene casi 67 billones de euros. Para que os hagáis una idea y comparéis, tenéis ejemplos como Nike (160 billones), Spotify (24 billones), Paypal (140 billones) o Nokia (24 billones). Ese es el dinero que necesitáis para comprar la empresa entera. Haceos una idea de lo pequeñitos que somos como inversores 🙂
  • PER o ratio precio/beneficio: este indicador revela la relación que existe entre el precio de la acción en bolsa, y los beneficios que tiene la empresa año tras año. En el caso de Iberdrola es de 20,04. Este dato puede servirnos para conocer mejor la evolución de la empresa, estimando si está sobrevalorada, justamente valorada o infravalorada. No hay un PER bueno ni malo: lo importante es la evolución. Por ejemplo, el de Iberdrola ha ido aumentando conforme lo hacen sus beneficios.
  • EPS o beneficio por acción: este indicador se utiliza para medir la rentabilidad de cada acción en un período determinado. En sí mismo no me parece muy relevante, pero comparado con el de otras empresas de su sector, sí lo es. Gas Natural tuvo en 2019 un beneficio por acción del 1,36 % frente al 20,39 % de Iberdrola. En un año, Gas Natural ha incrementado el valor de su acción en un 0,34 %, frente al… 49,30 % de Iberdrola.
  • Rentabilidad del dividendo: si tu cartera está compuesta por empresas que pagan dividendos, esto te indicarán cuánto han pagado hasta la fecha (o han prometido pagar). Recuerda que el dividendo nunca está garantizado. Ibedrola ofrece un 3,14 %, frente al 4,22 % de Gas Natural.

Pero claro, con estos parámetros no vas a tener el conocimiento necesario para poder elegir acciones. Existen otros indicadores que tal vez no verás en Google o Yahoo Finance, y que son para mí los más importantes.

Los aspectos que más utilizo para saber cómo elegir acciones de bolsa: mis 5 reglas de oro

Atención: no digo que sea la estrategia que tú tienes que seguir, lo único que has de considerar, ni nada de eso. De hecho, para algunos inversores no son nada relevantes, y siempre has de tomar tus propias decisiones.

Creo que revisar que los datos anteriores encajen te va a dar las claves sobre si una empresa está en un buen o mal momento para ser comprada. Sin embargo, hay otros factores que para mí tienen una importancia tremenda. Los llamo mis cinco reglas de oro para invertir.

Yo son los que más en cuenta tengo, y me va muy bien. De hecho, para mí esa es la clave de un buen análisis de acciones. Te lo explico a continuación.

La conozco, soy cliente y entiendo su modelo de negocio

Una de las cosas que siempre hago es invertir en empresas que conozco. Me refiero a empresas como Apple, Microsoft, Uber o Spotify. Se trata de compañías de las que soy cliente, y cuyos productos utilizo a diario.

Teniendo en cuenta esto, y sumado a que las compañías publican sus informes de resultados cada año (una, dos o hasta cuatro veces por anualidad), tengo un conocimiento extenso de su modelo de negocio. Entiendo lo que hace una empresa como Uber, y leyendo sus informes de resultados y otras noticias, puedo conocer cómo están las cosas dentro de la empresa.

Sé que esto me deja fuera de muchísimas grandes y pequeñas empresas que podrían ser interesantes, como GSX Tedechu, Voxeljet AG, Veon o Gerdau. ¿No las conoces? ¡Yo menos! Y es que en el mundo hay millones de compañías potentes, pero cuyos servicios y modelo de negocio se me escapan. Por eso no invierto en ellas. No soy un inversor tan sofisticado, ni necesito meterme en terrenos tan pantanosos, por rentables que sean. Mi tranquilidad no tiene precio.

Directivos serios y rentabilidad histórica

Otra de las reglas que siempre cumplo es investigar al equipo directivo de la empresa (CEO, consejeros que puedan tener, modelo de liderazgo que utilizan, etc.). No se trata de ser un detective privado y conocer la talla de camiseta del dueño de Uber. Es algo tan fácil como hacer búsquedas por la red.

Así, en el ejemplo de Uber, puedes saber que su CEO se llama Dara Khosrowshahi. Cuenta con estudios superiores, inició su carrera como analista de éxito y luego fue vicepresidente de varias empresas, todas ellas de éxito. Después, se convirtió en una estrella gracias a lanzar a la estratosfera de los resultados a Expedia, que tal vez sí te suene.

Tras hacerla crecer más de un 600 % en 15 años, se convierte en el CEO mejor pagado de Estados Unidos. Expedia le promete un cheque de 184 millones de dólares si se queda hasta 2020. Pero a Dara le gusta Uber, decide que esa empresa tiene más potencial, y da el salto. Uber le recompensa con 200 millones de dólares. Un tipo hábil, que ha visto la oportunidad en esa compañía. ¿A dónde creéis que va a llevarla?

Conocer bien al CEO, al equipo directivo y la gestión de la empresa es fundamental para acertar. Eso implica cierto esfuerzo de investigación, leer los informes y noticias. Estar un poco al día. Un ejemplo reciente que vi por ser inversor de Nokia, que es una charla súper interesante de su CEO (y que me hizo subir un 12 % en bolsa):

Con los conocimientos y la actitud adecuada, podemos establecer si la empresa está (o no) en buenas manos. Compañías que conozco, soy cliente y cuyo negocio entiendo, pero con gestores pésimos, son algo que siempre dejo pasar. Abajo os dejaré un ejemplo de eso.

No te olvides de la rentabilidad histórica

Aunque no es un factor tan decisivo, me da mucha tranquilidad saber que la empresa gana dinero. No siempre es posible esto (por ejemplo, en casos excepcionales como el de Uber). Me gusta mucho mirar a los últimos cinco años. De nuevo, os dejo un ejemplo con Iberdrola:

Si miramos al pasado, parece que todo era súper claro con Iberdrola. Pero la realidad es que no era así en 2017

No sólo se trata de que la acción vaya para arriba. Se trata de ver que a lo largo de los últimos años las cosas hayan ido razonablemente bien para la empresa. Esto no siempre se traduce en una acción fuerte (por ejemplo, con Nokia no es así). Sin embargo, si una empresa tiene una historia sólida de beneficios, buena gestión y trabajo bien hecho, lo más probable es que crezca. Y es ahí donde tenemos que ver la oportunidad. Yo suelo centrarme en los últimos cinco años, tanto en acciones como en fondos.

Cuando yo entré en Iberdrola, como os digo la cosa no pintaba tan genial y clara como en 2020. Dejad que os muestre una comparativa, para que veáis la diferencia y el trabajo que hace el inversor al tomar la decisión sobre cómo elegir acciones en el momento adecuado:

La pregunta del millón en 2017: ¿qué va a pasar ahora con las acciones de Iberdrola? Era hora de investigar

Iberdrola entre 2012 y 2017 daba algo de miedo. Os he marcado con una interrogación la zona donde el inversor ve (o no) una oportunidad. Yo estaba pendiente de la compañía, así que me pareció un buen momento. Más adelante os explicaré cómo tomar esa decisión final.

Hice un análisis exhaustivo, y llegué a la conclusión de que íbamos para arriba. Y compré más o menos por donde marco (en torno a 5,93€ por acción). El resultado:

La recompensa de entrar bien en Iberdrola es, a día de hoy, más de un 90 % de beneficios sobre mi inversión inicial. Como veis, es otro ejemplo combinado, donde se juntan growth yvalue investing. ¡Y encima con dividendos! Una empresaza.

Para mí, esta es la recompensa de un trabajo previo. No es complejo ni hace falta ser un fenómeno en finanzas: basta con tener interés, informarse bien y esperar el momento adecuado. Suele decirse que el dinero en inversiones se gana (o pierde) antes de comprar, y yo creo que es muy cierto. Pensad en la de años que me quedan por delante para seguir generando beneficios en Iberdrola.

Beneficios, crecimiento, liquidez vs poca deuda

Otro de los factores que me parece muy importante es echar un vistazo a la hoja de resultados de la empresa. Porque, para mí, es clave que la compañía cumpla los siguientes criterios:

  • Debe generar beneficios. Es decir, gana dinero, idealmente cada vez más.
  • Tiene perspectivas y espacio para seguir creciendo en el futuro, captando nuevos clientes y alcanzando objetivos que expandan su actividad.
  • Ha de contar con una buena liquidez. Es decir, tener no sólo un capital bursátil notable, sino dinero contante y sonante en su cuenta, que le permita aprovecharse de las oportunidades que se presenten.
  • Cuanta menos deuda, mejor. Si puede ser cero deuda, ¡genial! Si los beneficios crecen mucho y se está expandiendo, puedo hacer una excepción (por ejemplo, con Uber). Pero lo ideal es que la deuda no sea una losa imposible de levantar, o que lastre el desarrollo.

Si tenéis curiosidad por ver un análisis de una empresa endeudada que crece un montón, os dejo un vídeo que hice sobre Uber en mi canal en Youtube:

Tiene una misión y está alineada con mis valores

Soy un firme defensor de que la ética es algo que se defiende desde uno mismo. Dicho esto, creo que en el mundo existen empresas que se alinean más con mis valores, y otras que menos.

Las compañías suelen tener una visión. Por ejemplo, en Nokia insisten en revolucionar el mundo de la tecnología haciéndola más accesible y mejor. Eso me gusta. Invertir en una empresa que desarrolla robots de guerra no me llama tanto. Y no digo que esté mal: digo que a mí no me llama tanto. Porque no va con mis valores.

Por eso, para mí es fundamental que me sienta orgulloso de la empresa en la que invierto. Me gusta mucho viajar en Uber, ver que está cambiando el panorama de la movilidad, y las ganas de seguir mejorando en el futuro. Pues eso. Otro factor clave para mí al entrar en bolsa.

Sufre una caída que me da margen de seguridad

Este es el paso crítico para saber cómo elegir acciones. O, mejor dicho, cuál es el momento adecuado para comprarlas. Si los puntos anteriores están cumplidos, suelo poner en observación las acciones de una empresa. Cuando hay una caída y todo el mundo huye, yo compro. O intento hacerlo. Os pongo un ejemplo:

  • Uber sale a bolsa hace menos de un año a 42$/acción. Me parece caro, y no compro. Pero la empresa me gusta, su CEO y equipo, más. Se alinea con mis valores y confío en sus resultados. Así que la sigo de cerca, y espero.
  • Hace pocos meses, Uber permite a sus accionistas vender las acciones (hasta entonces no podían hacerlo por lo que se llama stock lockup – recibes las primeras acciones, pero no puedes venderlas durante unos meses, para evitar especulación masiva-).
  • Sus accionistas iniciales quieren hacer caja, porque les da un poco igual la empresa. Su anterior CEO se va y vende todo, y las acciones caen de los 42$ a 26$. La empresa va bien y nada ha cambiado. Sencillamente hay gente que no quiere tener nada que ver con ella, y venden a tope. Se produce el pánico, ¡hemos caído hasta 26$ y no se ve el fondo del precipicio!
  • Como buen inversor, veo la oportunidad tras un largo tiempo esperando. Compro acciones porque considero que están regaladas. Me siento a esperar resultados y disfrutar de mi viaje en Uber 🙂

Tan sólo unos meses después, mis acciones ya me han generado más de un 75 % de beneficios. Y esto es sólo el principio. Confío muchísimo en Uber de cara a los próximos cinco años.

Es tan fácil como investigar los datos que os he comentado antes. Y, una vez hecho esto, es cuestión de ser pacientes y esperar. Cuando llega el momento, el buen inversor compra y se olvida del tema. Si el trabajo está bien hecho, la rentabilidad acaba por llegar.

No hay que acertar siempre ni arriesgar más de la cuenta: un ejemplo en el análisis de Telefónica

Una de las obsesiones habituales en bolsa es aprovechar absolutamente todas las oportunidades que se presentan.

Mi consejo es que no os dejéis llevar por eso, y tengáis en cuenta lo que dice alguien que sabe de cómo invertir en bolsa mucho más que yo:

El deseo de hacerse rico resulta extremadamente peligroso

Charlie Munger

A veces uno se encuentra con acciones de bolsa recomendadas, que todo el mundo insiste en que son buenísimas oportunidades. Se habla de ganar cientos, miles de euros. Y, sin embargo, a uno no le encajan.

Mi experiencia es que, si aceptas que no se trata de acertar siempre, sino de evitar equivocarte a lo grande, estarás más seguro. Así que si no lo tienes claro, por mucho que te lo digan otros, yo te aconsejo dejar pasar la oportunidad. ¿Por qué hago esto?

Dos conceptos clave: relación beneficio-riesgo y margen de seguridad

Para mí, una de las claves para ganar en bolsa es tener muy claros los dos conceptos de los que os hablo en este apartado. Estos son:

  • Relación beneficio-riesgo: para que una inversión arriesgada valga la pena, el beneficio debe ser altísimo. Si esto no se cumple, no vale la pena. Si lo que buscamos es llegar a la cima, da igual que escalemos más rápido sin arnés: lo importante es llegar a la cima. Asumir un riesgo así por ganar unos segundos puede acabar en catástrofe. Pues con las inversiones pasa exactamente lo mismo.
  • Margen de seguridad (o margin of safety): si una acción parece muy apetitosa pero no ha caído lo suficiente como para que estemos muy seguros de nuestra decisión, no compensa entrar en la empresa. A esta distancia entre el precio actual y el futuro se le llama margen de seguridad. Yo ahora tengo un +90 % en Iberdrola: mucho tiene que caer la cosa para que me salga mal. Si comprases tú ahora, ¿tendrías ese margen de seguridad? Pues eso. ¡Cuidado con las oportunidades!

Para que veáis esto claro, voy a poner de ejemplo las acciones Telefónica, una multinacional de telecomunicaciones española.

Si echamos un vistazo al análisis de las acciones de Telefónica, vemos que:

  • La acción está a un precio ridículo con respecto a cómo ha ido en los últimos cinco años.
  • Tiene un tamaño inmenso, y una ventaja competitiva importante (dominio del mercado español de telecomunicaciones gracias al control de las redes).
  • Pueden expandirse por otros países, como están haciendo en Brasil con gran éxito.
  • Ofrece un dividendo muy estable del 6,32 %. No significa que sea para siempre, pero rara vez lo han interrumpido.
  • Su PER está por debajo de 20 puntos, lo que en este caso para mí significa que la acción está por debajo de su valor real porque: los ingresos no paran de crecer, sus beneficios por acción, tampoco, y su deuda se reduce a gran velocidad.

Sin embargo, y a pesar de esto, yo veo que las acciones de Telefónica tienen otros problemas

Y es que, me temo, arrastran una deuda de 37.600 millones de euros, con unos beneficios que no llegan a los 2.000 millones al año. Es decir, es una deuda muy seria, que está lastrando muchísimo sus resultados.

Por si esa losa fuera poco, hay otros factores que no me convencen nada, como son:

  • El CEO de telefónica todavía no se ha encargado de «limpiar» de directivos la empresa. Hay mucho cargo por ahí que sobra, chupando del bote desde hace años. Esto es una herencia de la relación de nepotismo y puertas giratorias habitual del Ibex 35 y las grandes empresas de la economía española.
  • Telefónica carece de una visión clara como compañía. Uno no sabe muy bien qué es lo que pretenden, y no lo dejan claro en sus informes para inversores. Echadle un vistazo a la conferencia y las preguntas, a ver qué os parece cómo defienden su estrategia desde la empresa (comparadlo con la charla de Nokia de arriba, por ejemplo).
  • Los grandes bancos y analistas, así como la prensa recomiendan la acción, pero no la compran. Es decir: Telefónica va a ir muy bien, pero no la compra nadie y la acción sigue cayendo. Qué raro, ¿no? De hecho, el Banco BBVA la «borra» de su informe de inversiones, pese a tener un 5 % de la empresa. Vamos: que la cosa no huele a éxito si miramos dentro de la empresa, a los grandes inversores. No están comprando e incrementando su cartera.

¿Valdría la pena comprar? No dudo que pueda ganarse muchísimo dinero si las acciones suben. Sin embargo, es un riesgo que no veo justificado, porque me fallan algunos factores clave en la empresa. Para mí, son acciones que no valen la pena ahora mismo.

Como no me siento seguro, y a pesar de que pueda ser una gran oportunidad, prefiero dejar pasar las acciones de Telefónica. ¿Y si me equivoco? Pues no pasa nada. Hay grandes oportunidades ahí fuera: no es necesario obsesionarse con ninguna. Más que nada porque, si no me siento seguro con la empresa, no invierto. Y ese es el caso de Telefónica.

Y es que uno debe considerar siempre el peor de los casos al invertir. Si Telefónica interrumpe el dividendo por cualquier motivo, o si los resultados empeoran… las pérdidas pueden ser millonarias. ¿Qué necesidad tengo yo de arriesgar mi patrimonio en tan alto riesgo? Ninguna.

Un buen inversor, habida cuenta de su propio análisis, tomaría la decisión que más le rente en el largo plazo. A veces es arriesgar, a veces es dejar ir oportunidades. Lo importante es que, a base de acertar, lograré igualmente mis objetivos. No es necesario asumir más riesgo del que uno puede (o debe) soportar.

Los factores que no tengo en cuenta a la hora de elegir acciones/las cosas que NO hago al invertir

Del mismo modo que hay cosas de las que uno ha de preocuparse, hay otras que creo que son absolutamente irrelevantes.

Como no son muchas, os las voy a resumir de forma clara, para que las tengáis en cuenta:

  • No discuto por calderilla: utilizo el broker que más me gusta, no el que me cobra menos comisiones. Imaginad una inversión de 3.000€ que me genera un +100 % (otros 3.000€ de beneficios). ¿Importa realmente pagar 8€ que me cobra por la operación el banco que me gusta? Lo digo porque veréis que hay mil opciones disponibles; elegid siempre la que os haga sentir seguros y cómodos. En mi caso, utilizo ING. He probado Degiro, Plus 500, el broker del Santander… y me quedo con ING por su sencillez y claridad. No es el más barato, pero sí me va genial con él. Por eso pago mis comisiones con gusto.
  • Jamás compro acciones por recomendación o por noticias: es cierto que personas como yo y amigos pueden darte buenos consejos sobre oportunidades. Sin embargo, mi experiencia es que cuando escojo acciones porque alguien me lo dice, suelo prestar menos atención al análisis que se supone que debo hacer, me confío un poco. Y es un grave error. De todas las inversiones que he hecho, dos fueron por recomendación. En ambas perdí dinero, y en todas las que hice por mí mismo, lo gané. La clave radica en la idea de hacer el trabajo de investigación por uno mismo. Ni prensa, ni analistas, ni cuñados.
  • No me dejo llevar por las prisas ni las oportunidades: me importa muy poco si una empresa genial va a salir a bolsa, o si estamos ante la oportunidad del siglo. Invierto a mi ritmo, y compro cuando creo que es el momento. Trato de no dejarme influenciar por las emociones que me empujan a tomar decisiones precipitadas. Las inversiones rentables exigen esa paciencia.
  • Ante la duda, prefiero pasar. Pero si voy, voy con todo: si una empresa no me encaja, aunque sólo sea por un pequeño detalle, jamás invierto en ella. Nunca. No obstante, si la sigo, el precio objetivo surge y es el momento adecuado, invierto sin dudar. Suelo hacerlo en varios movimientos, para promediar el precio de la acción a lo largo de algunos meses (por ejemplo, en Nokia mi rango de compra está entre 3,50 y 4€ ahora mismo). Mientras la empresa sigue en esa zona, compro. Si cae, compro más. No pienso en el precio: pienso en el valor de lo que estoy comprando.
  • Nunca dejo de invertir: compro acciones y fondos cada mes, de forma sistemática. Nunca dejo de invertir, da igual si el mercado está caro, bajista, revuelto por una crisis de salud mundial, etc. Esa es la mejor forma que veo de lograr excelentes resultados a largo plazo y reducir el riesgo.
  • Los beneficios también se invierten: para mí, es fundamental conseguir generar interés compuesto. Esto sólo puede hacerse si uno reinvierte todo lo que sus inversiones generan. Así que no, desde que empecé a invertir (y ya llevo algo de dinero «ganado»), jamás he tocado ni un solo euro de esas cuentas. Está ahí, trabajando para mí, creciendo. Recogeré la cosecha cuando llegue el momento.
  • No me importa gastar dinero en formación: me he comprado un montón de libros carísimos de finanzas y economía. He pagado por cursos, e invierto mucho tiempo libre en aprender más. Se trata de cosas que rentabilizo, así que procuro no ser rata y comprar aquello que necesite para crecer como inversor. Esto no significa tirar el dinero: mi consejo es que no dejéis de formaros y paguéis por ello si hace falta. Será vuestra mejor inversión. Nunca he dejado de estudiar y leer sobre estos temas desde hace tres años. Todos los días. Para mí es una afición, me encanta aprender. Pero vaya, si no lees y te formas, creo que nunca serás un buen inversor.
  • Evito ganar el primer y el último céntimo: a veces uno compra sabiendo que las acciones pueden caer más, y uno vende pensando que tal vez podría seguir subiendo. La realidad es que esas son zonas muy peligrosas. Por eso siempre marco un precio de entrada y salida, y cumplo con él. Cuando llevas un 100 % de beneficios acumulados es difícil vender la acción. Pero si ese era mi objetivo, salgo sin avaricia. La avaricia es un peligro para el inversor. Cuidado con ella.
  • Nunca abandono mi estrategia: como digo, el dinero en inversiones se gana antes de comprar. Por eso, cuando hago mis cuentas y diseño mi estrategia para una acción, no salgo de ella. Da igual que la empresa vaya a dar un pelotazo, que todo el mundo me diga que mañana duplicará precio o que yo mismo esté convencido de que da más de sí. Si he cumplido mis objetivos, cumplo mi plan y vendo. Nunca ganarás tanto haciendo una jugada tan segura. Pero te aseguro que perderás menos si tienes la cabeza fría y una hoja de ruta clara. Recuerda que la clave en bolsa es, sobre todo, nunca perder dinero. Aplica ese principio y te irá fenomenal.
  • Una vez compro la acción, procuro olvidarme del tema: creo que el hecho de estar todos los días mirando los precios de tus acciones puede ser divertido. Pero uno corre el riesgo de obsesionarse y empezar a pensar de forma emocional. He visto a muchos inversores dejarse llevar y vender antes de tiempo. Y es que, en estos tiempos, la idea de hacerse rico rápido gusta mucho, pero no funciona. Por eso yo miro las acciones de vez en cuando, y procuro centrarme en formarme más, leer los informes de la empresa, etc.
  • No invierto lo que no puedo perder: uno de los consejos con más sentido común que me han dado es el de no invertir aquello que no tenemos. Por eso escapo de la deuda, no meto cantidades locas ni hago movimientos temerarios. La bolsa es increíblemente volátil. Es real que podrías perder todo tu dinero, y te aseguro que ver tus números bajar es bastante duro. Así que si vas a meterte, hazte un favor y ten eso en cuenta. Te ayudará a mantener la cabeza fría y pensar con sentido común y prudencia. No inviertas nunca dinero que no te deje dormir por las noches. Todo el oro del mundo no es nada comparado con tu tranquilidad.

Como ves, son unas cuantas ideas.

Creo que es importante que tengas en cuenta todo lo que comento en este artículo, lo bueno y lo malo. Recuerda que no todo el mundo tiene que invertir en bolsa, del mismo modo que no todos tenemos que ser emprendedores ni funcionarios.

Lo que sí que creo es que todo el mundo debe invertir, pues no veo otra forma de alcanzar la libertad financiera. No obstante, valora muy bien qué tipo de inversor quieres ser, tu nivel de tolerancia al riesgo y tu capacidad de compra. Marca tus objetivos personales, pues sin ellos no podrás avanzar. Y, desde ahí, da el paso en la dirección que estimes adecuada.

¿No lo ves claro? No pasa nada. Busca un buen asesor financiero y deja que trabaje para ti. Te va a cobrar, pero aplico el mismo principio del broker: es una comisión que pagaría con gusto. No te compliques la vida si sientes que esto no es para ti.

Pero tampoco pases de todo por vagancia o miedo, ¿eh? 😉 Te aseguro que yo soy una persona muy normal, tirando a malo en matemáticas, y aquí estamos. Me va muy bien en bolsa, porque le he puesto ganas e interés. En mi opinión, nadie cuidará tu patrimonio mejor que tú.

Cómo elegir acciones en 10 pasos: mi metodología

Ahora que he expuesto mis ideas sobre cómo elegir acciones e invertir en bolsa, me gustaría terminar con un esquema de mi proceso de entrada y salida en acciones. Para que sepáis cuál es exactamente mi criterio al hacer operaciones.

Se trata de un caso real, para que podáis tomarlo como referencia. No obstante, recordad que no soy asesor financiero. Debéis tomar vuestras propias decisiones y formaros, por mucho que os guste mi estilo u os enriquezca esta información que comparto.

  1. Selección de la empresa: escojo una empresa que me gusta. Me aseguro de que esté disponible en el broker que he elegido, y la dejo en observación. Escojo como empresa Iberdrola.
  2. Investigación: mientras la empresa está en observación, inicio un proceso para averiguar todo lo posible. Quiero saber el estado de sus cuentas, sus perspectivas de negocio, capital… todo lo que he comentado. Quiero entender bien qué hacen, saber de sus directivos. Procuro formarme una opinión sólida, lo bueno y lo malo, para decidir qué hacer.
  3. Decisión de inversión o descarte: en este punto, habida cuenta de toda la información, decido si es una compañía en la que voy a invertir, o que no me interesa. En el primer caso, seguimos adelante. En el segundo, me olvido de ella.
  4. Seguimiento activo: si tomo la decisión de seguir la empresa, es hora de establecer un precio objetivo. Para ello, utilizo esta increíble-y-maravillosa-herramienta que me permite calcular el margen de seguridad de una acción. Introduces los datos, y hace las operaciones matemáticas por ti (puedes hacerlas sin ella, pero es un lío y te tiras media tarde). Al introducir el precio y datos de Iberdrola cuando compré alrededor de 5,93€ por acción, me indica que el margen de seguridad era del 51 % (es decir, que la empresa estaba un 51 % más baja de su precio real, siendo esa zona un buen precio para comprar). Escribo estas líneas pocos años después, saludando a mi yo pasado desde los 11,24€ por acción. La calculadora no me parece exacta, pero ayuda un montón.
  5. Estrategia de entrada y salida: una vez tengo claro cuál es el precio objetivo, establezco unos parámetros de compra. En el caso de Iberdrola, he marcado un precio de entrada entre los 5,75€ y los 6€ por acción, y uno de salida de entre 12 y 12,50€ por acción. Al principio, cuando la acción subía y bajaba alrededor de 6€, no paraba de comprar una y otra vez. Cuando salió de esa zona, ya no compré nunca más hasta la fecha. Y, creedme, el día que alcance entre 12 y 12,50€, venderé. No importa si llega a 200€ luego: yo ya habré cumplido mi objetivo. ¡No hay que ser avariciosos!
  6. ¿Dividendos? Si la empresa los da, se reinvierten siempre en forma de acciones si es posible, o comprando nuevas acciones al precio que sea si no lo es. Cuando se cobra el dividendo en acciones, no se pagan impuestos (sólo al vender). ¿A que suena bien que tus bienes crezcan durante décadas libres de impuestos?
  7. ¿Y si vendes? Si vendo, nunca deshago toda mi posición. Sólo vendo una parte de mis acciones. Por ejemplo, si vendo en torno a 12€, saldré con unas ganancias de en torno al 110 % en tres años. ¿Cómo voy a abandonar semejante proyectazo? Lo que haría sería lo siguiente:
    • Imaginemos que metí 3.000€, y ahora tengo unos 6.600€ gracias a mis beneficios.
    • Al vender, recupero el capital inicial, que en este caso son 3.000€. Dejo 3.600€ de beneficios en Iberdrola.
    • Esos 3.600€ trabajan ahora para mí, generando riqueza de forma pasiva. Como he elegido una buena empresa, seguirán creciendo: son un activo que tengo en Iberdrola. Aunque sólo lo hagan al ritmo de la inflación y con unos pocos dividendos, sería una magnífica operación, pues irán generando interés compuesto hasta que me jubile o lo venda todo. Eso es un activo.
    • ¿Y los 3.000€ iniciales? Se suman a otro capital que haya recuperado o vaya a invertir. Y se subirán al tren de una nueva empresa, en la que creo que podrán generar más riqueza que en Iberdrola.
    • Repito este proceso una y otra vez. ¡De momento no me va nada mal!
  8. ¿Y no marcas órdenes stop loss o algo así? No. Las órdenes de ese tipo indican a tu broker que venda todo automáticamente si el precio cae por debajo de X cifra. Se utilizan para minimizar las pérdidas. Como yo voy a largo plazo y con empresas en las que estoy hasta el final, no utilizo esta herramienta. No me parece útil. Supongo que en ese sentido tengo una altísima tolerancia al riesgo: no me da miedo que quiebren, porque confío totalmente en mi capacidad para elegir empresas potentes. Y, si alguna quebrase, los beneficios del resto darían para cubrir las pérdidas.
  9. ¿Nunca vuelves a comprar? Puede haber situaciones excepcionales, como un crash bursátil. Si se produce una caída que afecta a todo el mercado de forma injustificada y por pánico, compro más acciones de la empresa, sobre todo si estas bajan notablemente (un 25 % o más). Nunca compro fuera de la jugada inicial, a no ser que un nuevo análisis muchos años después indique que es buen momento para hacerlo.
  10. ¿Y qué hay del riesgo y la diversificación? Mi estrategia es permanecer en el mercado bursátil hasta dentro de 12 ó 13 años. A partir de ahí, cuando tenga entre 45 y 50 años, retendré mis acciones y empezaré a irme más hacia fondos, pues uno nunca sabe cuándo se tendrá que jubilar. No me veo siendo un abuelo como Warren Buffett y gestionando mi patrimonio en bolsa, sería demasiado riesgo para mí (o eso creo ahora mismo). Con respecto a la diversificación, procuro no elegir empresas del mismo sector y utilizo fondos indexados para dar variedad a mis activos (es decir, no te dediques a comprar sólo acciones de empresas automovilísticas porque, si cae ese sector, te dolerá mucho más). Sin embargo, tampoco es algo que me preocupe en exceso al plantearme cómo elegir acciones. Tengo buena tolerancia a ese riesgo.

Como veis, este artículo es de lo más complejo que he escrito en mi vida. Me he pasado literalmente meses elaborándolo con mi mejor intención, y espero de verdad que os ayude muchísimo. Lo iré actualizando en el futuro si es necesario o aprendo algo nuevo.

Si queréis algún libro para empezar, tengo una lista de libros recomendados que os pueden ayudar a empezar a estudiar (los de finanzas están abajo). También subo vídeos sobre psicología y finanzas personales, como análisis de acciones, experiencias de inversión, etc. Puedes suscribirte pulsando aquí.

Si tenéis alguna duda, idea o comentario sobre cómo elegir acciones en bolsa, podéis dejarlo abajo y estaré encantado de responder. Os deseo de todo corazón lo mejor en el mundo financiero: con esa intención escribo esto. Así, todo mi conocimiento gratis, embotellado y para ti. Si quieres tener un detalle conmigo, puedes compartirlo con alguien a quien pueda interesarle. Y si no, igualmente te mando un abrazo enorme. Bien lo mereces tras leer todo esto.

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Mr. Contraintuitivo

Me llamo Jesús, y soy estudiante de psicología clínica. Me apasiona todo lo que tenga que ver con el desarrollo integral de personas como tú.

Aspiro a convertirme en un profesional capaz de ayudar a los demás en su crecimiento, generando un impacto profundo y positivo en sus vidas.

Precisamente por eso escribo este blog. Espero que te resulte útil lo que encuentres en él, y te agradezco que dediques tu tiempo a leerme.

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