10 mandamientos para ser normal en finanzas… y liarla

10 mandamientos para ser normal en finanzas… y liarla

Los que seguís este sitio desde hace tiempo, sabéis que me apasionan las finanzas personales e inversión. A nivel usuario: las de andar por casa. Que nadie se asuste.

El caso es que el otro día estaba viendo una formación de un blogger de inversión, y soltó una frase que me dio muchísimo en qué pensar. Tanto es así, que decidí escribir un artículo al respecto.

Ser normal en finanzas es fácil. Y caro

La idea detrás de esta frase es la que orientaba la formación. No se centraba en enseñar qué hacer, sino lo que implica no hacer nada. Ir con el pensamiento “común”. Un enfoque que me resultó muy interesante.

Un llamativo informe de la CNMV, que compara España con Estados Unidos e Italia, pone de manifiesto cómo ahorramos e invertimos en España. Os resumo: en general, poquito, en cosas muy poco rentables y con poca perspectiva de futuro. Vivimos al día y al límite.

Supongo que, en muchos casos, nos comportamos así porque ahorrar e invertir exige esfuerzo. Los resultados no se ven en el corto plazo, y hay que tomar decisiones que suponen perseverar. Ir picando, día a día, mes a mes, hasta llegar al objetivo de cada uno. Puede llevar décadas.

¿Por qué iba uno a tomarse tantas molestias por algo tan poco importante como el dinero?

¡Qué pesado Mr. Contraintuitivo con su blog! Todo el día dando la lata con la pasta.

Viendo los datos de la CNMV, los de mi entorno en general y lo que he aprendido, he pensado en escribir este artículo. Por si ayuda. Y porque realmente necesito hacer algo, por muy egoísta que suene.

No es que sea el más indicado para hablar de finanzas personales, pero algo es algo. Tengo cierta formación, y os hablo siempre desde mi experiencia: soy alguien sin mayor interés, que quiere lo mejor para ti, que lees estas líneas.

El dinero es un medio para alcanzar tus fines

Y es que nada me duele más que sentir que la gente está dejando pasar un tren maravilloso hacia una vida más libre. Entiendo el dinero como un medio. No, no es un fin. Sirve para cumplir objetivos: desde jubilarse en el Caribe hasta fundar escuelitas por África.

Cuando renunciamos a tener conocimiento sobre finanzas personales, nos quedamos al margen de un tema que nos afecta, nos guste o no. Conseguir ese medio no es sencillo, y podemos frustrarnos muchísimo si no alcanzamos nuestros objetivos de vida que exigen dinero.

Hay decisiones que nos alejan del medio que conduce a esos fines, y no siempre son cosas que vemos con claridad. ¿Por qué? Porque no tenemos formación o interés en el tema. Podemos cuestionar la propia idea del dinero. Pero eso lo dejo para otro día. Hoy quiero centrarme en lo que es, y no en lo que podría ser el mundo.

Es una decisión fácil: podemos optar por ir con la masa y ser normales en finanzas. O dar la nota contraintuitiva, e intentar conseguir resultados mejores.

Por si ya tenéis decidido apostar por la normalidad, os cuento cuáles son los 10 mandamientos sobre finanzas personales que cumple la mayoría. Os garantizo que eso conduce a un asiento en el palco del estudio de la CNMV que mostraba antes: pobreza, mediocridad o altísimo riesgo financiero. A ver si os aporta algo mi perspectiva.

Los 10 mandamientos para ser normal en finanzas personales

1. No te preocupes de contabilizar tu salario ni gastos

Esto es fundamental. Si alguien te pregunta cuánto ganas al mes o al año, el dato no puede estar claro. Has de tener una cifra aproximada. Finanzas personales grosso modo: ¿cuáles son los ingresos anuales de tu hogar? ¡Y yo qué sé!

Además, tampoco es pertinente que sepas cuánto te cuesta vivir. Es decir: cuánto dinero te hace falta para llevar tu tren de vida, o mantenerte unos meses si pasa algo. Así, si te suben el salario, pues gastas más y listo. Sobre todo, ten muchas cuentas corrientes y tarjetas, y míralas lo mínimo posible.

Gracias a esto, garantizas que haya problemas financieros en algún momento. Puede ser porque tu nómina tenga errores que descubras cuando necesites ver lo que has cotizado, porque se te vaya el dinero por agujeros insospechados, o te entren gastos “sorpresa” que revientan tu economía.

2. Olvídate de hacer un presupuesto mensual

Cada mes entra un salario desconocido y unos gastos que ignoras, aunque figuren en tu contrato de servicio. Por eso, no tiene sentido que hagas un presupuesto mensual o personal. Es una pérdida de tiempo.

La esencia es calcular todo a ojo y fluir. Vas pasando la tarjeta porque te lo mereces, que trabajas un montón para ello. Ya te cortarás cuanto corresponda, o devuelves alguna cosa si hace falta. ¿Las facturas? A la basura. Ni las mires.

Lo importante es que, pase lo que pase, cada mes tenga unos resultados aleatorios. Unos meses sobra dinero, y otros acabas en negativo. Hay que vivir siempre en el caos. Ni de broma hacer un balance año a año. ¿Qué somos, economistas?

3. Si ves que no llegas, tira de tarjeta de crédito o deuda

Para ti, la VISA es el mejor invento de la humanidad. Especialmente si ganas entre 650 y 1.700 euros, como la mayoría de españoles.

Seamos sinceros: la realidad es que la deuda es buena. Sirve para que puedas hacer cosas inimaginables y financiar esos proyectos locos o cosas que te mereces. Hola iPhone de última generación. Bienvenido a casa, coche nuevo. Tu salario ya no es el límite.

Recuerda que conceptos como el TIN o TAE de un préstamo no te interesan. Si te dejan el dinero rápido y por Internet, mejor. Pagas una pequeña cuota cada mes, y listo. ¿Qué hay de malo? ¡A vivir como jeques!

4. Paga comisiones y evita leer la letra pequeña

Una deuda jodida hay que trabajarla bien. Para conseguirla, adquiere productos financieros según lo que diga tu cuñado o el anuncio del banco. Jamás pierdas tu precioso tiempo en leer contratos de ningún tipo. Ni siquiera el del trabajo.

Gracias a este sistema, aseguramos que siempre pagarás cláusulas y comisiones suculentas. ¿Cómo iban a existir los bancos sin ti? ¡Llévate esta tablet GRATIS como recompensa a tu fidelidad! Has de asegurarte siempre de contratar primero, y leer y reclamar cuando haya problemas y ya estés vendido. No cuides tu dinero.

Por otro lado, procura acumular penalizaciones en todos tus recibos y gastos. Romper las permanencias es tu pan de cada día, y lo que te suban de luz es irrelevante. Siempre puedes quejarte del oligopolio energético en Facebook, aunque no sepas lo que es un kW ni los que has contratado tú en tu casa.

5. Métete cuanto antes en una hipoteca de, al menos, 23 años

El promedio de las hipotecas en España está en los 23 años para pagar 126.732€ ganando 1.800€. Tú no vas a ser menos. Así que antes de los 40 es fundamental que te metas en esto. Si te la dan a 30 años, mejor: así pagas menos.

Si te fijas, esa es la única forma de comprometer hasta un 23,8% de tus ingresos mensuales durante 23 años. No tengas en cuenta el siguiente gráfico que te indica que, si invirtiendo esa misma cantidad el mismo tiempo, tendrías 305.352€ (beneficios del 8%) o 180.038€ (beneficios del 4%). Ni que lo que tienes en propiedad es una hipoteca, no la casa en sí.

Gráfico creado en dos minutos con la calculadora de DinkyTown, pincha para ampliar

Da igual que el 4% y el 8% sean datos muy conservadores que fácilmente se superan cada año. Tú mete tu dinero a la hipoteca. El mercado inmobiliario es un valor seguro, sobre todo a largo plazo. Rentabiliza al máximo tus bienes.

6. Ahorra lo que te sobre a final de mes

Eso de pagarte a ti primero es una auténtica farsa. ¡De eso nada!

No te compliques la vida dedicando una cantidad mensual a un fondo de emergencias o a financiar tu jubilación. Si eso, el último día de cada mes miras lo que queda, ves que es más que cero, y lo dejas ahí por si te hace falta. Eso sí es ahorrar.

Sobre todo, no lo separes de tu cuenta corriente. De lo contrario, ¿cómo vas a tirar rápido de tus ahorros si se produce una emergencia como que salga el nuevo iPhone o los regalos de Navidad del niño?

7. No inviertas, y mucho menos en bolsa. Es peligroso

Ya sabes que la gente que invierte son peces gordos capitalistas que buscan la destrucción del planeta. Por principios y ética, aléjate del mercado de valores.

No, no hay absolutamente ninguna empresa en el mundo que cotice en bolsa y tenga principios que se alineen con los tuyos. Además, todo el mundo sabe que la bolsa es peligrosa. No han invertido ni saben lo que es algo como el PER, pero lo saben: su opinión es fiable. Sobre todo porque se alinea con la tuya, que se basa en pura intuición.

Recuerda que otros productos como fondos indexados o similares son un verdadero coñazo. Hazte un plan de pensiones como mucho, de esos que generan pérdidas año a año. Paga sus comisiones, y listo. Recuerda que eres amigo de los bancos. Además, tu casa es tu principal inversión: para eso pediste la hipoteca.

8. Quéjate de la economía y de que no te suban el salario

Esto también es algo relevante. Tú ya has hecho tu parte con las finanzas, y las cuentas no cuadran, así que debe ser culpa de otros. Por lo tanto, es hora de pasar a la acción.

Toma la iniciativa y conciencia a la gente. Hazles saber que la economía va mal porque roban y no se pagan impuestos. Y porque no te suben el salario. Si ganases más dinero está claro que lo gestionarías mejor, pues tu plan financiero es sofisticado.

Abre el periódico o noticia en Facebook de turno para informarte de la economía, y quéjate. Mucho. Del capitalismo y del IBEX 35. Sal a la calle a manifestarte por la causa. Lo que sea. Quéjate de los que ganan más que tú. De tu jefe. Sobre todo, ni se te ocurra subirte tú el sueldo gestionando bien tu patrimonio: la responsabilidad y culpa de cómo va tu dinero es de otros.

9. No emprendas ni tengas ingresos complementarios

Como es lógico, el objetivo en la vida ha de ser la seguridad financiera. Esto solo se consigue haciéndose funcionario, porque no pueden echarte, o trabajando siempre para otros que asumen los riesgos por ti. No apuestes por ti. Repito: no apuestes por ti. No tienes tanto talento.

Además, si tuvieses un side hustle o ingresos adicionales, tendrías que meterte en muchos líos y trabajar más horas. No es necesario complicarse la vida. Total, ya puedes tirar de deuda para lo que necesites, y tienes claro que te van a subir el salario.

Así que asegúrate de no desarrollar ninguna iniciativa profesional por tu cuenta. Ni siquiera aunque el mercado laboral actual lo exija. Eso es culpa de los empresaurios. Pide que suban los impuestos, que los malditos autónomos no tienen suficiente carga sobre sus hombros.

10. Confía en el Estado para que te cuide y dé una pensión digna

Después de endeudarte hasta las cejas, pagar tu hipoteca y trabajar toda la vida, es hora de jubilarse. Recuerda confiar en que la clase política sabe mucho del tema de economía, y van a darte la pensión que te mereces. Además, tienes un pequeño plan de pensiones, ¡viva!

Si tienes un accidente laboral que te incapacita antes de tiempo, confía en que habrá una paga digna para ti. Estás cubierto, y no tienes que preocuparte de nada. No hace falta que tomes medidas para protegerteCon la paga que te van a dar vas a retirarte en Maldivas.

Ahorrar mes a mes, tener un fondo de emergencias o intentar jubilarte antes de tiempo es un verdadero tostón. Cuando seas anciano, fuerte y lozano, podrás defender tus derechos y ser escuchado, incluso por la fuerza. El Estado será agradecido y justo contigo. Cero preocupaciones, todos te harán muchísimo caso como anciano que eres.

Conclusión: ahora en serio, te toca elegir

El objetivo de este artículo no es hacerte sentir mal con el tema de las finanzas personales, sino abrir un poco los ojos a la gente.

La ruta de la gestión normal de las finanzas personales conlleva riesgos brutales. Inasumibles. No sólo porque pierdes la oportunidad de hacer un montón de cosas estupendas, sino porque puedes verte en unas circunstancias penosas si la vida se te complica de repente. Ojalá que no, pero podría suceder. Hay que asumir la responsabilidad de uno.

No digo que tengas que convertirte en Warren Buffett o el CEO de un banco privado de inversión. Basta con un poco de conocimiento básico sobre finanzas para protegerse. Puedes encontrarlo gratis en mil sitios: hoy en día tienes recursos de sobra por Internet.

Supone esfuerzo, sí, y no es tan cortoplacista como vivir en los 10 mandamientos que expongo. Pero es la única forma de lograr ser libre, al menos desde el punto de vista de las finanzas.

La pregunta es: ¿vas a tomarte la molestia y hacer algo, o vas a dejarlo ir y ser normal? Si te preocupa y quieres empezar por algún sitio, te propongo este artículo de mi blog de finanzas personales. Si prefieres ser normal, te deseo toda la suerte del mundo. Creo que la vas a necesitar, o eso dice el informe de la CNMV. Un abrazo.

Comparte esto:

Deja un comentario